Sobre la Cuestión Socrática, la Cronología y Platón como Autor

Hemos hablado en las últimas semanas sobre asuntos que pueden comprenderse desde las constantes que componen la noción canónica de autor. Las que le dan una coherencia, pertenencia o unidad a un cuerpo de trabajo en torno a una identidad. Hemos establecido el modo en que el conjunto de textos que llamamos Platón, solo se configuran en torno a un núcleo tal (definido por un nombre mas apropiado que propio) en virtud de varios procedimientos científicos como la edición y la traducción. Cómo estos pueden entrar siempre en discusión y apelan permanentemente a un ejercicio activo de nuestro pensamiento crítico.

Por otro lado la ausencia de Platón, en términos explícitos contrasta con la casi ubicuidad de Sócrates y obliga a plantearse la cuestión de quién habla y cuando.

Hemos apelado a la noción de mimesis como un elemento no sólo de poética literaria para comprender la composición del drama sino para reflexiónar sobre cómo el pensamiento incluye y requiere la constante transformación en otro, en palabras y acciones, el cambio de opinión sobre quien es el que habla tal como lo ha definido Platón en República III. Hemos encontrado el nexo entre Drama y Dialéctica gracias a la noción de mimesis y a considerar que el pensamiento se enfrenta en los textos de Platón al problema de establecer su condición en virtud de una poética de la filosofía.

Hemos dado algunos criterios que se combinan con esta noción para responder al listado canónico de la cronología.

Señalamos cómo textos como Critón, Apología, Laques, Ión, Lisis y Cármides comparten muchos rasgos, en la caracterización de Sócrates y en la forma de argumentar y refutar (elenchos). Hemos puesto en su vecindad textos como Eutifrón, Protágoras y Gorgias.

Este último marca una variación significativa con su descripción del juicio de las almas tras la muerte.
Esto nos sugiere su vencindad con la gran constelación de lo que se llama la Madurez de Platón, donde hallamos textos de gran importancia como Menón,Fedón,Banquete y República. Allí enunciamos el asunto central que debemos tocar en extenso en otro momento: la afirmación de una realidad independiente, en sí, inteligible,que se distingue de una realidad relacional, sensible.
Este punto subraya las preguntas fundamentales por la naturaleza del pensar y del lenguaje y el discurso que nos ocuparán de forma paralela a las preguntas sobre la vida humana individual y colectiva. Aquí mencionamos al querido Crátilo con el que comenzamos a hacer evidente el trazado de la línea heraclítea con la que Platón cuenta y discute en el resto de su obra.

El Fedro y el Timeo aparecen como puntos de transición hacia la llamada vejez. Nos llevan al encuentro con la secuencia Teeteto, Parménides, Sofista, Político, Filebo. y nos ponen a las puertas de las Leyes.

Esto para una brave síntesis de lo dicho hasta ahora, habrá ampliaciones y modificaciones sobre todo ello. Por ahora una ayuda con la traducción del Hipias Mayor de Emilio Lledó de Ed. GredosPlaton – Hipias Mayor

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