Ni dilema ni debate

A Alejandro Gaviria siempre lo leo con pinzas porque si bien es inteligente y elocuente siempre tiene agenda también. Este caso no es la excepción, la primera parte del artículo construye un hombre de paja, mezcla de ambientalismo e izquierdismo simplones, la segunda expone la cuestión de los dilemas inclinando la balanza hacia los males que no son el virus: las consecuencias económicas de la cuarentena, especialmente en los sectores sociales más vulnerables. Finalmente, al recomendar seguir adelante con precauciones porque la solución está lejos en el horizonte, le da valor al sacrificio de los que inevitablemente tendrán que encarar con sus cuerpos el trabajo de seguir adelante. Antes de concluir y sutilmente, pero con una doble intención, el señor rector nos dice que hay un enorme mal en curso: la suspensión de la educación básica, sin hablar del sector económico al que él pertenece en este momento: la educación superior privada. (Esto es clave porque ahí está su agenda)

Las criticas de Lizeth me parecen acertadas y producto de una atenta lectura del texto de Gaviria y apuntan a un sólo blanco: en los dos miembros del dilema ético la cuestión es de política social: tanto en lo que tiene que ver con enfrentar el Coronavirus como en lo que tiene que ver con lidiar con las consecuencias de la cuarentena. En ambos casos se trata de política social porque en ambos casos las víctimas más expuestas son las más pobres, que se encontraban antes en situación de vulnerabilidad y ahora lo están más aún. Con un agravante: que la urgencia del problema de salud pública parece superar la del problema socioeconómico. Ambos son dos caras de un mismo asunto y se resuelven con decisiones de política social en las que podría o debería priorizarse la atención a los débiles.

Dicho esto, queda la observación de agendas: Liz tiene una agenda crítica con el neoliberalismo y la tecnocracia que en este caso sale bien librada porque expone desde la crítica, pone el dedo en lo que podría cambiarse de la política social. Eso puede gustar o no y habría que ver qué propone luego. Por otro lado Gaviria parece dar un primer paso en una dirección clara: proponer la reapertura del sector educativo en modalidad presencial. Esto me parece que es muy difícil de sostener de forma simple y pone la cuestión moral de una forma tan cruda que rebasa el planteamiento del texto de El Tiempo. Veo venir un siguiente editorial en el que dé un paso adelante y proponga un heroísmo de los educadores que deberemos enfrentar el hacinamiento en el transporte, en los campus, en los salones de clase para preservar la vida del sector educativo, que es visto como un sector económico y no como un servicio socio-cultural.

Antes de publicar el presente texto una voz de crítica amistosa me hizo las siguientes anotaciones:

Si el asunto es levantar o no la cuarentena, no se trata de un dilema. Si se trata de los efectos, tampoco, a no ser que se haga explícita la racionalidad de la cuarentena. Y ahí es donde empieza todo el problema en las discusiones. Es más la retórica del dilema que una situación de dilema. Lo que buscamos con nuestras decisiones ¿es no contagiarnos? ¿o acaso no contagiar a otros? ¿buscamos no enfermar? ¿tratamos de evitar un aumento en las cifras que registran cada uno de estos eventos colectivamente? Entonces el planteamiento de Gaviria parece falaz porque plantea el asunto como si una posición como defendiera la vida y la opuesta la arriesgara.

En este punto es necesario plantear un doble desacuerdo tanto con Gaviria como con Lizeth, porque la posición de ángeles de la izquierda es de una ingenuidad brutal. Suponer una cuarentena indefinida y que toda la plata del estado se vaya a mantener a la gente. Ella habría acertado en algo y precisamente por eso habría una ventaja en verle el lado demagógico a Gaviria sin arriesgar mayor cosa. Yo entiendo y comparto la lucha contras las inequidades, injusticias y violencias estructurales, pero poner su resolución en el momento límite es un error. Es una falsa victimización y compara, lo que para mí son dos registros inconmensurables entre sí.

Esta discusión muestra que, como sociedad, aún no entendemos la racionalidad de la cuarentena, no el imaginario mágico que cada quien le otorga. No sabemos, como cuerpo social, qué es y para qué hacemos lo que hacemos. Parece que no tenemos claro que la enfermedad misma no es un asunto de solución en el corto y mediano plazo y que las medidas que tomamos frente a ella tienen un sentido mientras hagan posible un conjunto de políticas que hagan posible enfrentar su impacto. Ese impacto que se hará mayor en la medida en que demos pasos hacia la reapertura de la economía.

CODA:

Ese mismo amigo me sugirió que sería un toque elegante evidenciar mi agenda y creo que debo, por lo menos, sentar de forma explícita mi posición sobre un punto. Partiendo de que no soy un experto en ninguno de los asuntos que inciden en la política pública. Hablo como ciudadano, como peatón, como empleado, como profesor universitario y padre de familia. Ante las discusiones sobre tecnocracia, democracia y política pública creo que hablar como ciudadano es importante.

Como ciudadano, entonces, no veo que se hayan tomado medidas suficientes para lograr una interacción segura de grandes números de ciudadanos en los espacios comunes, en los medios de transporte y en los centros educativos. Toda la seguridad de la población depende de la conciencia y el respeto con que enfrentemos nuestras interacciones cotidianas en lugares concurridos. ¿Podemos asumir la responsabilidad de mutuo cuidado y de respeto por los otros de la que dependerán de ahora en adelante las vidas de muchos?

En cuanto a las universidades que sufren enormemente con la presente crisis, es probable que dentro de los campus muchas medidas para garantizar la bio-seguridad sean efectivas, pero estas se verán en peligro una vez estudiantes, profesores y empleados tomen el transporte público. Esa consideración requerirá de mucha inteligencia y disciplina social, de una conciencia enorme y gran sentido de cuidado. ¿Cómo vamos a generar esas conductas?

En otro momento tendremos que plantear la cuestión de lo que la presente crisis dice sobre la noción que tenemos de educación y su valor social.

Juan Fernando Mejía Mosquera @juanfermejia

Notas sobre las fuentes de la filosofía de Epicuro

Fuentes de Epicuro

La principal fuente de la Doctrina Epicúrea es la obra del siglo tercero DC: Vidas de los filósofos ilustres , de Diógenes Laercio. (Doxografía) (Biografía). El libro X de la obra está dedicado al Epicureismo. Diógenes Laercio conserva:

Tres de las cartas de Epicuro a sus discípulos en las cuales presenta sus opiniones de una manera concisa y manejable

-La Carta a Heródoto resume la teoría física de Epicuro

-La Carta a Meneceo ofrece lo esencial de la ética epicúrea

-La Carta a Pitocles se dedica a cuestiones astronómicas y meteorológicas

Diógenes Laercio también conserva una colección de dichos breves llamados los Kiriai Doxai, Máximas Capitales, extractos de los escritos de Epicuro (y en algunos casos también de sus asociados) .

DL también completa los temas que no se cubren en las cartas y nos brinda una lista de las obras de Epicuro y alguna información biográfica.

Una colección similar con puntos en común con la anterior sobrevive en un manuscrito que tradicionalmente se denomina las Sentencias Vaticanas. La finalidad de estos conjuntos de citas, al igual que la de las Cartas, era la de hacer que las doctrinas resultasen fáciles de recordar.

Algunas Citas Breves de Epicuro aparecen en algunos autores como Plutarco, Sexto Empírico y los Comentadores Griegos de Aristóteles. Con mucha frecuencia esos autores toman el material fuera de contexto o lo presentan de una forma polémica y distorsionada.

1. Usener, Hermann, 1887. Epicurea. Leipzig: Teubner. Italian translation by Ilaria Ramelli, Epicurea: Testi di Epicuro e testimonianze epicuree nell’edizione di Hermann Usener, Milan: Bompiani, 2002. (Most complete collection of fragments.)

2. Arrighetti, Graziano, 1973. Epicuro Opere, 2nd edition, Turin: Einaudi. (Best edition available, with Italian translation.)

3. Arrighetti, Graziano and Marcello Gigante, 1977. “Frammenti del libro undidesimo ‘Della natura’ di Epicuro (PHerc. 1042),” Cronache Ercolenesi, 7: 5–8.

Varias de las obra de Epicuro, incluso partes de su obra principal Sobre la Naturaleza que parece haberse extendido por 37 rollos de papiro, han sido recuperado en condiciones precarias de la biblioteca de una villa en el pueblo de Herculano, el cual fue enterrado por la erupción del Vesubio en el año 79 DC. La biblioteca muy probablemente contenía una colección de las obras de Filodemo, filósofo epicúreo nacido en Siria, educado en Atenas y radicado en Italia en el siglo I AC. Estas obras contienen además del pensamiento de Filodemo, información sobre la historia del epicureismo, es necesario tener cautela con la atribución del pensamiento de los seguidores al fundador de la escuela. Nuevas traducción están poniendo este material a disposición de una audiencia de lectores cada vez más amplia.

1. Mantha Zarmakoupi – The Villa of the Papyri at Herculaneum_ Archaeology, Reception, and Digital Reconstruction

2. David Sider The Library of the Villa Dei Papiri at Herculaneum Getty Trust Publications Getty Publications, 2005

Lucrecio es contemporáneo de Filodemo (Siglo I AC) y es el autor de De rerum natura, obra en seis libros en hexámetros, el verso típico de la poesía didáctica, hoy en día se acepta que el registro de la doctrina epicúrea por parte de Lucrecio es fiel y acertado, si bien algunos intérpretes consideran que Lucrecio hace sus propios aportes originales. Este poema se concentra principalmente en los aspectos físicos, psicológicos y epistemológicos del epicureismo y, notablemente, omite en buena medida la ética.

Desde un punto de vista hostil, encontramos la exposición crítica de las ideas de Epicuro en algunas obras de Cicerón como el De finibus y la Tusculanas.

En el Siglo II DC, Diogenes de Oenoanda erigió un muro que contenía los postulados básicos del epicureismo

1. Smith, Martin Ferguson (ed.), 1993. Diogenes of Oenoanda: The Epicurean Inscription, Naples: Bibliopolis.

2. Carlos García Gual (2016), El sabio camino hacia la felicidad: Diógenes de Enoanda y el gran mural epicúreo.

Me he apoyado en https://plato.stanford.edu/entries/epicurus/

El libro X de las Vidas de Diógenes Laercio

Un Kenton, centón.

Anécdotas biográficas

Testamento 16-21

Carta a Idomeneo 22

Los sucesores y sus obras 23-26

títulos de sus obras 27-28

Materiales incluidos y esquema básico de la Filosofía de Epicuro 29-30, resumen, 31-34

Carta a Heródoto cuestiones físicas 35-83

Carta a Pitocles 84-116

Sobre forma de vida et al 117

Carta a Meneceo 122-135

Máximas Capitales 139-154

Mi primera perplejidad filosófica (Respuesta a Andrés Mejía Vergnaud)

Mi querido primo honorario Andrés Mejía Vergnaud publica hoy una entrada en su blog Descartes en Bata, en la que explica con buen humor y datos interesantes, la historia de cómo se generó en la infancia su primera inquietud filosófica. Recomiendo la historia que es a la vez una reflexión sobre el lugar que la filosofía tiene en la vida de todos y que va perdiendo según llega la edad en que las convenciones dejan de inquietarnos y cesa la urgencia de preguntar.

Agradezco que además de publicar en el blog me haya preguntado en Twitter mi opinión sobre esa aproximación infantil a la filosofía. Estoy de acuerdo con Andrés en que la infancia es una época filosófica y que los que perseveramos en cultivar la filosofía, de alguna manera, estamos, sobre todo, salvaguardando nuestra conexión con la infancia. Queremos mantener la curiosidad y una cierta ingenuidad que viene junto a la impertinencia de hacer nuestras preguntas privadas a otros, aún después de las canas y los años.

Mi primera gran curiosidad filosófica se debe a los desafíos de mi madre y a las interminables horas de carretera en las que gasté mi infancia por los caminos de Santander, de Boyacá y de Cundinamarca. Esos espacios infinitos en los que la pregunta interesada “¿ya casi llegamos?” respondida con mentiras o ignorada por los padres, da lugar a preguntas más hondas. Preguntas en las que la existencia misma, en toda la aridez del sinsentido, se hace palpable.

Esthercita, mi madre, mujer de virtudes heróicas y habilidades sin par, de multiforme ingenio como Odiseo, nos acompañaba a mi hermano Alejandro y a mi a rezar durante los primeros años de la infancia. Hasta que ella misma tuvo su propio sisma sin perder la fe, pero esa es otra historia. Esthercita nos enseñó las primeras oraciones y los ritos que van con ellas.

Lo que yo no tenía muy claro, y se lo dije, es “¿ con quién estamos hablando, mamá?” Ella con toda su generosidad me dijo “con Dios…” ella habló entonces de un ser sumamente bueno, que estaba en todas partes y lo sabía todo. Necesité muchos viajes en carretera para procesar esas palabras que yo sabía que no había entendido. No dejé de rezar con mi madre las noches que vinieron. Hasta que una noche le dije “¿Cómo puede alguien estar en todas partes y saberlo todo?” Mi mamá me sonrió y me dijo, como la cosa más natural del mundo, sin saber lo que estaba comenzando a crear con esas palabras: “Es que Dios es infinito” yo pregunté la definición y ella se atuvo a la etimología “no tiene límites”.

Algo pasó en mi cabeza esa noche, algo que no se ha detenido desde entonces, pero que tomó una dirección unos días más tarde, después de otra dosis enorme de tiempo de carretera, una sucesión de imágenes borrosas, espacios de mil tonos de verde y tiempo, tiempo y más tiempo, tiempo imposible e insondable. Lo sentía en mi piel, con cada gota de ese sudor que solamente se conoce en las carreteras de Santander. No, no podía con la idea de un ser infinito. Esa noche pregunté de nuevo “mamá cómo es el infinito”. Esthercita, en una escena que necesita que Gabo resucite para poder contarla, haciendo gala de toda su educación y sobre todo de su ingenio, ese que les sale a las madres para sostener el mundo sin que se rompa, se las arregló para hacer una distinción propia de Aristóteles o de Tomás, o del propio Descartes “esas cosas no trates de imaginarlas, esas cosas debes entenderlas”.

Y aquí me tienen, décadas después, intentándolo.

Mis cursos en el primer semestre de 2020

Este será para mi, en lo que se refiere a las asignaturas a mi cargo, un semestre totalmente dedicado a la Filosofía Antigua. Pocas cosas pueden ser tan interesantes. Pocas permiten compartir el asombro que nos embarga cuando logramos, aunque sea un poco, comprender la potencia de la razón y de la creatividad que supone la invención de la filosofía tal como ocurre, una y otra vez, en el mundo de influencia grecorromana durante algo más de un milenio.

Las etapas de ese recorrido serán el tema del curso de Historia de la Filosofía Antigua

Una ruta en particular de ese asombroso viaje, la de la tradición asociada al nombre de Epicuro y la suerte de sus ideas en la posteridad, será el tema de la Cátedra de autor: Epicuro y los Epicúreos

Finalmente, quienes me acompañen en el Seminario sobre el Sofista y el Político, tendrán el reto de realizar una lectura lenta, cuidadosa y crítica de dos de los más extraños e interesantes textos de Platón.

Los links en los títulos de cada curso llevan a la versión en PDF de cada programa.

Sobre “Una misa por la reconciliación”

En la noche del 30 de octubre, en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional tuve el privilegio de asistir a la segunda presentación de Una misa por la reconciliación del compositor colombiano Juan Pablo Carreño, obra comisionada al compositor desde la firma de los acuerdos de paz. Es una “obra para gran orquesta, coro mixto, coro de cámara, dos solistas y órgano” está compuesta a partir de testimonios de víctimas de la violencia en Colombia, en diálogo con el Officium passionis domini de San Francisco de Asís, textos de la misa del domingo de pascua y textos de Nicolás Gómez Dávila y de Fernando González Ochoa. 

Entre los textos sagrados que narran la pasión de Cristo en primera persona distinguimos fragmentos de testimonios de las víctimas de la masacre de El Salado (16 a 21 de febrero de 2000) que también en primera persona enuncian su recuerdo de esos días terribles. Pocas palabras contundentes estallan en la mente del escucha: imágenes que no pueden preverse y para las que nada nos prepara. Sin que podamos evitarlo, nos duelen de otra forma nueva. Como si no lleváramos casi dos décadas escuchando o leyendo estos testimonios que llegan a confundirse con tantos otros relatos de dolor, humillación y violencia. 

El sentido de las palabras se impone en conexiones que se forman entre los textos heterogéneos que emergen de la intensidad sonora como si se hirieran mutuamente y, al hacerlo, se transmutaran: convirtiendo en sagrada la palabra que, aún anónima, enuncia de infame dolor que la motiva. Esa primera persona sufriente son muchos. Ante nosotros tenemos los gestos más que los hechos y los dolores más que el relato de esos días. Días que, aún cantados, parecen interminables.

La tercera parte, Oficio de las tinieblas, alterna los nombres de 4.500 víctimas de masacres colombianas (1982-2012) con las lamentaciones de Jeremías. Individuos con nombres y apellidos. En las listas, los apellidos se repiten haciendo evidente el vínculo que se ha roto, o que se mantiene en la muerte y que atestigua que un linaje entero ha sido exterminado, que una familia entera ha sido asesinada. En medio de los que mueren solos, o mueren sin que sus nombres muestren los lazos de amor que les ataron a sus deudos. Esos que cantan ahora con voces entrecortadas van, pese a todo, configurando un coro. Los textos de Jeremías se hacen fragmento para articular la rememoración de los dolores en medio de la proclamación de los nombres de los muertos. 

La tercera parte se titula Misa para la reconciliación consigo mismo (condición de la reconciliación con el otro, anota el programa) articula la memoria de la Masacre de Bojayá con textos de Nicolás Gómez Dávila y Fernando Gonzales. En primera persona, hablan quienes vieron morir a sus vecinos, amigos y amados en la iglesia de Bellavista el 2 de mayo de 2002 en Bojayá, Chocó. Un relato terrible, se intercala con las frases pulidas del pensador bogotano. 

El dolor se apoya y se entrelaza con la fe y la fe se asume como reconocimiento del ser rebasado, poseído por lo que es siempre mayor, ante la evidencia de lo que pasa. La memoria de los seres amados es evidencia de su mortalidad y de su paso, pero ratifica la forma peculiar de su inmortalidad: Nada dura, ciertamente, y sólo cuentan los instantes, pero el instante reserva su esplendor para el que lo imagina eterno.Sólo vale lo efímero que parece inmortal. La paradoja del amor que no morirá brilla justo ante el golpe de la ausencia irreparable, dos evidencias juntas que se contradicen ante las cuales solamente suspendemos el reclamo para decir: “y sin embargo”. En ese espacio, un silencio, aparece la fe: Mi fe llena mi soledad con su sordo murmullo de vida invisible. En este momento se comprende por qué se trata de un don: La fe no es una convección que poseemos sino una convicción que nos posee. La fe no es una cura ni un remedio, ni hace menor el dolor, ni evita que la ausencia nos confronte. Mientras escuchamos los nombres, sílaba a sílaba, de los muertos, nos sostiene: La fe no es explicación, sino confianza en que la explicación existe. Atravesamos así una oscuridad poblada de dolor con la determinación de llegar al final de la lista de nombres, los embates de todas las pasiones ligadas a la pérdida que se ha hecho común, relatada entre fragmentos. El sonido nos conduce al acto final de reconocimiento, de dignidad, de devoción por aquellos que no dejaremos de amar: un profundo silencio.

PROGRAMA del Seminario sobre la Poética de Aristóteles 2-2019

Leeremos, comentaremos, discutiremos y escribiremos sobre uno de los textos más populares e influyentes de la cultura occidental. La Poética de Aristóteles es un verdadero clásico porque no deja de leerse y comentarse sin que se agote la hondura de sus ideas. Tras milenios de explicar la naturaleza de la poesía y la tragedia en especial su modo de acercarse a estos temas sigue siendo una guía fundamental para quienes desean adentrarse en la materia. Todo esto enmarcado en la riqueza filosófica de su obra y su lenguaje. Realizaremos una lectura detallada y detenida y una discusión de la recepción contemporánea de varios de sus conceptos principales. DESCARGUE AQUÍ EL PROGRAMA

PROGRAMA del curso de Estética Antigua II-2019

El curso de Estética Antigua es el primero de una serie orientada a la formación de habilidades discursivas y conceptuales, críticas y valorativas, de los estudiantes de la facultad de artes. En dicha serie los estudiantes se encuentran con los conceptos y desafíos característicos de tres grandes momentos de la historia, de manera muy general se los divide en: Antigua, Moderna y Contemporánea. Más que una historia de la estética, estos cursos buscan plantear de manera muy específica un conjunto de problemas que, aunque se formularon en momentos concretos, resultan siempre actuales.

El curso de Estética Antigua tiene que plantearse la pregunta por la estética y al mismo tiempo mostrar la peculiaridad de un planteamiento estético en la antigüedad. Explicaremos como aunque la estética surja como disciplina en la modernidad, es posible hablar de una reflexión sobre la sensibilidad, las emociones, la belleza y las obras de arte mientras se comprenda que estos conceptos surgen en la relación indiscernible de ARTE, RELIGIÓN Y POLITICA.

La manera en que adelantamos la reflexión en el curso tiene, además, un compromiso especial con dos conceptos de gran calado y, al mismo tiempo muy disputados: El concepto de MEMORIA COLECTIVA y el concepto de TRABAJO DEL DUELO. Estos conceptos orientan el capítulo que consagramos a la ÉPICA que se comprende como tecnología de la comunicación y la memoria pero también como forma de construcción de comunidad. El TRABAJO DEL DUELO es, por su parte, el eje del capítulo dedicado a la TRAGEDIA. Ambos conceptos son discutidos y conceptualizados en el capítulo dedicado a DOS GRANDES FORMULACIONES ANTIGUAS SOBRE LA NATURALEZA, EL PAPEL Y EL VALOR DE LAS ARTES: La elaborada por Platón en la República y la que construye Aristóteles en la Poética. Estos conceptos se pondrán en discusión con planteamientos contemporáneos sobre los mismos temas.

Es importante anotar que durante varias versiones de este curso ha resultado crucial el contraste con producciones artísticas contemporáneas en el arte colombiano y en el cine internacional en los que se retoman temas como la guerra, la pérdida, el dolor y el duelo, en espacios formales del arte y en espacios gestionados por colectivos y comunidades. El arte clásico y, en especial, la tragedia griega, ha sido un referente permanente en la elaboración artística de la experiencia de duelo y dolor propia del conflicto armado colombiano, sus figuras y sus historias han sido cauces para la memoria colectiva, inspiración para el trabajo del duelo. El curso interroga esta relación y trata de potenciar su capacidad explicativa de la contemporánea relación entre arte, religión y política, tal como la vivimos en Colombia. DESCARGUE EL PROGRAMA AQUÍ

Programa Cátedra de Autor: Platón I-2019

Período: I – 2019 Horario: Viernes 9 – 11 a.m.  Edificio 53 S.J. Salón 53

Definición del curso

El curso es una presentación sintética del conjunto de los Diálogos de Platón. Parte de una reflexión sobre las peculiaridades del texto platónico y de los problemas que ha planteado su lectura durante siglos. Brinda elementos para una lectura activa y una recepción crítica de un conjunto de textos en los que la filosofía se aparece de forma única. La exposición del conjunto se dispone cronológicamente, es decir, a partir de una hipótesis sobre el orden de la redacción de los diálogos. A lo largo de la exposición se resaltan varías líneas temáticas y conexiones entre textos diversamente emparentados con el objeto de señalar el origen y la evolución de conceptos fundamentales como dialéctica, idea, método, paradigma, etc. El curso se detendrá con especial cuidado en la exposición general de la República, señalando las secciones relevantes para mostrar las variaciones o evoluciones del pensamiento de Platón. Así mismo presentará los lugares que han inspirado las principales polémicas y debates dentro de la tradición académica.

Objetivo General:

Realizar una presentación comprehensiva de la obra de Platón y ofrecer una guía para la lectura de sus diálogos. Ofrecer una noción general de su concepción de la filosofía y de la relación de esta con la vida práctica y política.

Objetivo de formación:

Dar un ejemplo de síntesis tanto del cuerpo de obras de un autor como de obras específicas. Brindar elementos para el análisis de textos de Platón. Señalar los principales campos de investigación académica sobre su obra.

Aquí puede descargar el programa en PDF programa cátedra platon mejia 1 19

Cátedra de Autora: Judith Butler I 2019

Horario: Jueves 9 – 11 a.m. Edificio 67 Salón 206

Definición del curso
El curso es una presentación sintética de la principales obras y problemas desarrollados hasta ahora por la filósofa norteamericana Judith Butler. Las exposiciones magistrales y las lecturas se organizan en torno a tres ejes temáticos fundamentales:

Cuerpos, sexo y género;

Lenguaje, discurso y performatividad;

Vulnerabilidad, codependencia y cohabitación.

Asumimos que los muchos intereses son transversales a varios asuntos y objetos y que han sido objeto de reelaboraciones dinámicas a lo largo de la carrera de Butler, esto nos obligará a tender relaciones entre distintas obras de modos diversos. El curso se presenta como una introducción, sin pre-requisitos de formación filosófica, por tanto tratará de ofrecer los contextos y referencias teóricas y filosóficas que se requieran para comprender las líneas generales de las obras. Tocará, así mismo algunos aspectos de la biografía de la autora y la historia de su militancia y compromiso político.

bibliografia butler

programa cajb 1 2019 mejia